sábado, 18 de junio de 2011

MURIO MIGUEL ORTIZ: LHAWUK TA YAJANEJ

Miguel nació en el monte, allí donde Tokwaj corria a los saltos y dando curvas huyendo del agua de un yuchan que había destruido al pescar el dorado originario, originando así los ríos.

De joven celebraba la pesca y la recolección de la miel junto a su comunidad de El Potrillo. Los tiempos cambiaron, la tierra se llenó de aparecidos, extraños. Allí en la Misión Anglicana San Andres su gente buscó refugio ante el hambre y la persecusión. Como en un destino trágico, el río Pilcomayo un día cambió de curso e inundó esas tierras. Miguel junto a su comunidad peregrinó para encontrar otras tierras donde asentarse y así se fundó El Potrillo Nuevo.

Como buen Niyat entendió que su obligación era proveer por su gente y adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la cultura ni el alma de la tierra. Comenzó junto a sus hermanos una nueva lucha, la de la calidad de vida, la de la inclusión y tambien porqué no, la de la militancia política.

En todos estos años, hábil negociador, llevó a su comunidad escuelas, centros de salud, luz eléctrica, un hospital, sala de partos y muchos otros logros. En la década del 80 fué un luchador por la propiedad comunitaria de la tierra, consiguiendo junto a sus hermanos la titularizacion de 128.000 hectáreas para las comunidades del Departamento Ramón Lista, Formosa. Lideró junto a otros dirigente la lucha por la sanción de la Ley 426 Integral del Aborigen.

El neoindigenismo porteño, y las ONG nunca le perdonaron su militancia política en el peronismo. De ser un luchador para muchos de ellos, pasó a ser un "traidor". Miguel sonreía ante eso, sabedor de que sus luchas eran por su gente y que en todo caso las disputas que importan y hay que solucionar son entre sus propios hermanos.

En 2004 le agradeció personalmente a Nestor Kirchner la pavimentación de la Ruta Nacional 81, que entre otras ventajas, permitiría trasladar a los enfermos evitando los caminos de tierra y el barro de los días de lluvia.


Hoy muchos lloramos su partida. Con el se va toda una época y comienzan otras batallas, para los wichí: las de la inclusión definitiva.

Descansá Miguel. Demasiada lucha para una sola vida.

LHAWUK  TA YAJANEJ
Solo Dios sabe.

Todo está guardado en la memoria.

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