Pagina12
Por Horacio Verbitsky
En el 65° aniversario de Clarín, la directora del diario se presentó junto con sus dos hijos adoptivos, en tácita desmentida a las afirmaciones de que madre e hija habían dejado el país. Ernestina Herrera de Noble dijo entonces que los “brutales ataques del gobierno” no los alejarían del compromiso con la sociedad, “no conseguirán que dejemos de hacer periodismo”. Esa es una inteligente declaración de propósitos, pero no se refleja en los distintos medios del grupo y de sus asociados, que han hecho de cada título, copete y epígrafe un editorial beligerante y descalificatorio. Ninguno dio cabida a las manifestaciones de Robert Cox en la Universidad Nacional de La Plata, donde dijo que “nunca existió tanta libertad de prensa como ahora” ni se debatieron todos los temas con tanta libertad en la Argentina. Según el ex director del Buenos Aires Herald y ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, la dictadura regaló Papel Prensa a La Nación y Clarín para conseguir su apoyo. Cox también encomió la pluralidad de voces que permitirá la nueva ley de servicios de comunicación audiovisual y la necesidad de la regulación estatal del papel para diarios. Un silencio soviético fue la respuesta que recibió de los accionistas de Papel Prensa, los mismos que días antes habían encomiado su actuación como periodista independiente en los años de la guerra sucia.







