sábado, 10 de septiembre de 2011

ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR - MEDICOS ARGENTINOS REVELAN MITOS Y VERDADRES SOBRE CAUSAS DE ACV

Un trabajo realizado por especialistas argentinos reveló distintos mitos y verdades que hay sobre algunos disparadores de accidente cerebrovascular (ACV), teniendo en cuenta la experiencia y la investigación médica.
 
Desde el estrés y los esfuerzos físicos hasta el mantener una relación sexual o el soplarse fuerte la nariz fueron abordados en el estudio "¿Cuáles son los disparadores de un ACV?", en el que participaron reconocidos neurólogos dedicados a tratarlo.
 
Pedro Lylyk, director general de Neurocirugía de la Unidad de Rescate Cerebral de la Clínica La Sagrada Familia, opinó que "sobre los disparadores de ACV hay muchos mitos y pocas investigaciones", por eso sostuvo que "es fundamental reunir la experiencia médica que contamos en este tema para su prevención".
 
Lylyk explicó que "se consideran disparadores del ACV ciertas situaciones que inducen a un aumento repentino y corto de la presión de la sangre y que pueden ser una causa posible en la ruptura de un aneurisma", que es una pequeña lesión cerebral.
 
El ACV, que también puede denominarse infarto cerebral, se produce cuando se tapa u obstruye una arteria o cuando se rompe un vaso y la parte del cerebro afectada, no recibe el oxígeno necesario, lo que causa la muerte de las neuronas.
 
El trabajo médico destaca que hay evidencias que demuestran la relación entre el estrés y el ACV, pero un factor que debe tomarse en cuenta ante esta situación, es la hipertensión porque cuando una persona responde con alta presión a una situación estresante, se advierte una aumento en el riesgo de sufrir un ACV.
 
Respecto de la realización de actividad física en edad avanzada, los médicos aclararon que desde el punto de vista fisiológico, el ejercicio regular puede disminuir el riesgo de desarrollar el ACV.
 
La investigación internacional Prospectiva de ACV publicada en la revista Stroke que abarcó el seguimiento de 21.823 hombres de 40 a 84 años durante 11 años, precisó que quienes practicaban ejercicios sufrieron menos ACV que los que no lo hacían.
 
Pero Andrea Franco, neuróloga del Hospital Ramos Mejía, señaló que "es necesario ver qué tipo de ejercicio se realiza, ya que el levantamiento de pesas es una actividad que puede inducir a un ACV  en pacientes con malformaciones cerebrovasculares por el brusco incremento de la presión que genera".
 
En otro orden, Rosana Ceratto, médica neuróloga de la Unidad de Rescate Cerebral, reconoció que "hay una baja probabilidad de que una relación sexual aumente el riesgo de sufrir un ACV".
 
No obstante, indicó que "en la experiencia médica hemos tenido algún caso, pero es necesario saber es que el ACV puede ocurrir en cualquier momento: en la ducha, haciendo gimnasia o tomando una clase de música".
 
Aclaró que "muchas veces cuando suceden este tipo de hechos, se investiga al paciente y se encuentran factores de riesgo que le eran desconocidos o directamente su causa, como una malformación
cerebrovascular o una arritmia severa".
 
Respecto a un informe publicado en Stroke, sonarse la nariz fuerte puede también ser disparador de ACV, pero no en todas las personas como se cree popularmente, sino en aquellas que tienen un aneurisma cerebral que es una pequeña lesión y no lo saben.
 
Se estima que una de cada 15 personas puede tener un aneurisma durante su vida y todas esas lesiones tienen el potencial de romperse y sangrar, pero pocos lo hacen.
 
Por eso, Franco consideró que "es conveniente si la persona conoce que familiares directos sufrieron un ACV, se realice un estudio para descartar la presencia de malformaciones cerebrovasculares".
 
Reconocer los síntomas del ACV es fundamental, ya que cada minuto sin tratamiento implica la muerte de 1.900.000 neuronas y las conexiones entre ellas, lo que ocasiona más secuelas para la persona que lo sufre.
 
Los síntomas más sugestivos son los que aparecen de manera repentina y sin causa aparente, entre ellos, la pérdida de la fuerza o la disminución de sensibilidad de un lado del cuerpo.
 
Otra señal de alerta es la alteración de la articulación de las palabras o la de aparición de trastornos del lenguaje o problemas con la vista, ya sea un recorte del campo visual o ver doble.
 
También son llamadas de atención la alteración del equilibrio, la cefalea intensa y pérdida de conocimiento.
 
Cuando aparecen los síntomas, es importante no demorar la consulta médica, y dirigirse a una "Unidad de Stroke o ACV" especializada, que permita un diagnóstico precoz y la atención rápida por un equipo especialmente entrenado. (Télam).- 

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