domingo, 29 de mayo de 2011

JUAN EDUARDO LENSCAK: TENEMOS PATRIA

Las asimetrías y contradicciones caracterizan a todo proceso, por más homogéneo que parezca. Así se pudo comprobar el pasado aniversario de la revolución de mayo. Mientras los actos centrales de la avenida Gonzàlez Lelong tuvieron la opacidad propia de un  escepticimo  viceral que atraviesa las formalidades festivas, en la provincia del Chaco el entusiasmo y la emoción contagiaban hasta a los televidentes.
Dos caras de una misma moneda. Dos variantes de un mismo proyecto.

En Formosa, la convocatoria matinal reunió la formalidad  de una inercia ceremonial  centrada en  un  desfile  acompasado por marchas militares, evocando una èpica ritual, de paradigmas pretéritos.  El ausentismo como el olvido no fueron detalles, sino manifestaciones de un fenómeno social  algo más profundo. 

AUSENTES

Fueron convocados todos los alumnos de algunos colegios de los alrededores  donde fuera montado el palco oficial.   Estas instituciones, al pasar frente a las autoridades, parecían màs bien delegaciones escolares. Hasta se podría contabilizar una proporcionalidad de asistencia con las edades de los chicos, adolescentes y jòvenes. A menor edad mayor asistencia, y a mayor edad, màs acentuado el ausentismo.  El nivel superior del sistema educativo, en este tipo de actos, no solo ni aparece, sino que ya ni se lo convoca.  Sonaría algo extraño que por altoparlantes se anunciara el paso de las delegaciones de alumnos de Humanidades, o de la Faen, o de ciencias de la Salud, o de la facultad de Recursos Naturales, acompañadas por sus decanos y docentes. Lo cual, para el análisis del fenómeno no resulta un dato menor.   

Alrededor del palco, en las veredas, se podía caminar sin problemas debido a la escasa concurrencia de público. No había puestos Nutrir con  chocolatada  caliente como en otros años. Ni desfilaron peñas, ni grupos nativistas, ni gauchos a caballo, ni entidades comunitarias ataviadas con lo mejor para lucir sus tradiciones  y sus proyectos.       Solo desfilaron los uniformados:  delegaciones escolares, de seguridad y militares que en una hora reloj terminaron la evocación.

AUSENTE

Los partes de prensa oficial en las vísperas anunciaban la presencia del gobernador presidiendo el izamiento del pabellón nacional en el mástil municipal, pasando revista,  autorizando el desfile  y saludando a las delegaciones desde el palco central.  En el día del acto, se cambió de planes. Presidió el vicegobernador, sin ningún tipo de explicación sobre este cambio  producido sobre la marcha. Explicaciones que, en el supuesto caso que se hubieran dado en los actos centrales de Resistencia, si la presidenta o el gobernador no hubieran asistido, las deberían ofrecer a la ciudadanía.  Es más, la ciudadanía se lo hubiera requerido. En Formosa el cambio se produjo no solo sin ninguna explicación, sino también sin ningún tipo de requerimiento ciudadano. Lo cual no deja de ser  significativo y algo coherente con esta manera formal de evocar nuestros orígenes revolucionarios.

LAPSUS
 
Una muestra de esta formalidad ritual algo insípida y forzada para màs de uno,  fue el olvido del himno nacional por parte de los locutores encargados de las glosas. Siempre hay lapsus, distracciones y errores en todo tipo de eventos, sin que por ello debamos rasgarnos las vestiduras, ni escandalizarnos. Pero llama poderosamente la atención que tal omisiòn se diera en este contexto. Es màs, una docente argumentaba que se  habrá decidido hacerlo de esta manera, como queriendo justificar algo que a todas luces no estuvo programado como sucedió en realidad. No solo llamó la atención el olvido, sino que no hubo tampoco prensa alguna que señalara ese detalle, y hasta hubo docentes entusiasmados por esta muestra de celeridad ceremonial que se imprimía al acto. 

ASESOR

No solo no asistió quien había anunciado su presencia. No solo no se avisaron las razones de su ausencia. Sino que en representación del  titular del ejecutivo ausente, hizo uso de la palabra un funcionario sin responsabilidad directa en la gestión, un asesor, tradicionalmente ligado a la cartera educativa, con antecedentes  no muy aceptados por la militancia durante la dictadura cívico militar en el interior provincial.
¿Cuál hubiera sido la reacción de la prensa y de las organizaciones políticas si en vez de los discursos de Cristina y de Coqui, hubieran hablado asesores de ambas gestiones?  ¿Qué hubiera sucedido si esos asesores, además, no tuvieran un pasado político militante coherente  durante la dictadura?  El enunciado de esta suposición, nos objetiva un poco màs sobre la situación vivida en nuestra provincia.
Pero las asimetrías más notorias erupcionaron al finalizar del discurso, cuando comenzó a denostar a la oposición actual en vistas a la próxima contienda electoral. Enfatizando sobre las contradicciones locales, cuando la presidenta el día anterior, y en su propio discurso alusivo a la fecha, exaltó la gesta nacional y popular de haber recuperado la patria entre todos y para todos. Un análisis màs detallado de los contenidos de uno y otro discurso podrá ahondar màs en las profundas diferencias ideológicas que emergieron como síntomas de una sintonía formal, con pronunciadas disfonías internas. 
Hablar de que “el hábito no hace al monje”, para señalar casi groseramente la contradicción entre la condición de religioso y la práctica política de un sacerdote convertido a candidato a gobernador por la oposiciòn, fue un eufemismo con escasa o nula sintonía con los mensajes presidenciales de reivindicación de la participación juvenil, del crecimiento comunitario y del protagonismo de las mayorías en la profundización del ideario revolucionario de mayo.  La presidenta no hizo eje en las divisiones, sino la construcción del conjunto. Menos que menos hizo referencia a  alguno de los candidatos presidenciables con los que deberá medirse en la próxima contienda electoral. Para dimensionar las diferencias de òpticas y de discursos es bueno imaginarse a la presidenta  utilizando eufemismos que delaten directamente a quién están dirigidos, para denostarlos.  Seguramente la sola utilización de esta metodología jerarquizaría a quien se lo critica , en desmedro de la investidura de quien pretende aprovechar  la oportunidad de una fecha patria para hacer proselitismo.

PUEBLO

¿Dónde se volcó la gente el 25 de mayo en Formosa? A la plaza, por la tarde y la noche, con vendedores sin boletas, y recitales populares. Donde “desfilaban” peatones, para nada uniformados,  guiados por redes de intercambio sin tributar el iva. Donde el escenario montado no cobijaba funcionarios que aplaudían, sino espectáculos para aplaudir . Donde no había discursos únicos, ni bendiciones ni maldiciones; donde todo el mundo hablaba con tranquilidad.
En Formosa, como dijo la presidenta, también tenemos patria. La cuestión es cómo y dónde.

Fuente: Agencia Padre Santiago Renevot - Formosa.
 

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