jueves, 19 de mayo de 2011

GASTON MENA EN A.T.E. Formosa - Actividad de H.I.J.O.S.

El 18 de mayo a las 19 horas se realizó en la sede de la Asociación de Trabajadores del Estado (A.T.E.) un encuentro de Gastón Mena, hijo recuperado, organizado por H.I.J.O.S. Formosa y con la presencia de los jóvenes militantes de agrupaciones kirchneristas.

Gastón expuso su caso y se reflexionó acerca de las herramientas para fortalecer la lucha por los derechos humanos en la Argentina y en la Provincia de Formosa. Se suscribió asimismo un petitorio que ya cuenta con centenares de asdhesiones, donde se solicita el retiro del cuadro del genocida Juan Carlos Colombo, ex gobernador de Formosa condenado por crímenes de lesa humanidad, cuya sentencia fuera ratificada por la Cámara Nacional de Casación Penal.

La historia de vida de Gaston:

Mi nombre es Gastón Hugo Mena, hijo de Graciela Marta Alvarez y Hugo Francisco Mena, mis padres biológicos. Tengo 34 años y el 30 de septiembre cumplo los 35. A diferencia de otros nietos, en mi caso no soy considerado un nieto recuperado ya que mi identidad no fue cambiada, en cierto modo, porque fui criado por mis tíos.

Cuando mi papá y mi mamá  fueron secuestrados, sus propios compañeros me llevaron hasta la casa de mis tíos para evitar que a mi me pasara algo.El matrimonio que me crió eran hermanos de mis padres: mi mamá adoptiva era hermana de mi papá biológico y mi papá adoptivo hermano de mi mamá biológica. Por lo tanto me crié dentro de mi familia de sangre. Este matrimonio, a su vez, tenía otros hijos y sus apellidos obviamente no era Mena sino Alvarez.

Mis padres de crianza nunca me habían dicho la verdad acerca de mi identidad, pero al comenzar primer grado en la escuela las dudas empezaron a surgir porque me di cuenta de que mis hermanos no llevaban el mismo apellido que yo. Entonces un día le pregunté a mi mamá porque ellos eral Alvarez y yo Mena. En ese momento mi mamá me dijo algo así como que yo tenía el apellido de ella para continuar la descendencia. Creo que en el momento quedé conforme con la respuesta, pero en el fondo había algo que me hacía ruido, algo que no estaba bien. Además, comencé a darme cuenta de las diferencias que hacían entre mis hermanos y yo, como por ejemplo cuando llegaban los cumpleaños o navidad los regalos eran diferentes. También el trato era muy diferente, sobre todo por parte de una de mis abuelas y de mi papá. Algo no estaba bien, pero como era chico no entendía que.

La verdad la descubrí sin querer queriendo a los 11 o 12 años. Con uno de mis hermanos solíamos jugar a la pelota diariamente. Uno de esos días estábamos en pleno partido cuando un vecino del barrio me miró y me dijo que era igual a mi papá. Esta persona se refirió a mi papá usando un apodo, que no era el apodo que le decían al que yo creía mi papá en ese momento. Le pregunté a mi hermano mayor a que se refería este hombre, y ahí mi hermano no pudo más y me dijo que yo no era hijo de Coca y Oscar. Volvimos a mi casa y le pregunté a mi mamá que estaba pasando. Fue entonces cuando mi mamá se sentó a hablar conmigo sobre mi verdadero origen.

Después de conocer esta verdad vino toda una época de rebeldía y de bronca.Años más tarde decidí comenzar a averiguar sobre mis verdaderos padres. De casualidad conocí a una abogada que se interesó por mi tema y puso todo en marcha para encontrar y recuperar los restos de mis padres.

En ese momento también me acerqué a abuelas, pero no mantuve el contacto porque no me sentía cómodo, me costaba hablar de mi historia y era como que tenía una negación para relacionarme con otros que hayan pasado por lo mismo que yo. Creo que en ese momento no estaba preparado, necesitaba tiempo. Recién hace dos años atrás que empecé a sentir la necesidad de contar lo que me había pasado, lo que sentía, lo que había sufrido. Sentí la necesidad de conectarme con gente que estuviera en mi misma situación, de sentir que no era el único, de buscar contención en gente que realmente haya estado en mi lugar antes. Mi familia actual me apoyó y me sigue apoyando en esta decisión de formar realmente parte de esta tragedia que nos afectó a todos. Hoy siento que desde mi humilde lugar puedo ayudar a otros a buscar la verdad sobre su propia identidad y apoyarlos durante ese proceso. Quiero ser parte de esta búsqueda de verdad y justicia que tanto necesitamos. Además, mi mamá estaba embarazada cuando fue secuestrada y quiero y tengo la esperanza de encontrar a mi hermano/a.

En cuanto a mi familia de crianza, tengo relación con ellos pero no es muy fluida. De vez en cuando veo a mis viejos pero tengo mucho dolor y bronca por todas las cosas que me hicieron pasar. El tema de mis padres biológicos es un tema del que ellos no hablan. Cuando lo pueden evitar lo evitan. Esto me da bronca, me genera impotencia porque no estamos hablando de un hombre y una mujer cualquiera, son mis padres, sus propios hermanos los que secuestraron, torturaron y mataron. Y encima de todo esto hay otro hijo perdido. Tienen un sobrino que se lo robaron y mi abuela tiene un nieto que todavía no apareció, y a veces parece que no les importara, que no lo tienen en cuenta.

Yo siempre luché solo para salir adelante y me di cuenta con el tiempo de que no podía contar con ellos , SOLO QUIERO QUE SEPAN QUE NO ME OLVIDO NUNCA DE MIS PADRES HUGO FRANCISCO MENA Y GRACIELA  MARTA ALVAREZ, HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

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