martes, 24 de mayo de 2011

DOMINGO FRENCH, EL CARTERO


Por León Pomer*

Ya es costumbre presentarlo en yunta con Antonio Luis Beruti, pero la vida de Domingo María Cristóbal French Urreaga, o Domingo French, para decirlo más corto, tuvo enorme interés más allá de esa relación ocasional. 

Nacido en Buenos Aires un 23 de noviembre de 1774, hijo de un mercader español y una criolla, desde los quince años pasó a ser el Cartero Único de la ciudad porteña por decisión de Domingo Basavilbaso, fundador del correo: ganaba cinco reales por carta  entregada.

A él y a Beruti se atribuyó la invención de la escarapela en los movidos días de Mayo: no fue así. Pero es rigurosamente cierto que la dupla jugó un importante papel en aquella fecha iniciadora. Su esposa y a la vez prima fue una Posadas; otro primo fue el detestado Carlos María de Alvear.

En los días en que la patria comenzaba se hizo hombre de Manuel Belgrano; su compañero Beruti eligió como referente a Nicolás Rodríguez Peña.

French y Beruti fueron en Mayo típicos agitadores jacobinos: los llamaban "chisperos" por la chispa de los arcabuces que cargaban. Los más de veinte años de entregador de cartas a domicilio y una notable aptitud para granjearse amistades y simpatías entre el criollaje de pata al suelo, gente de los suburbios, con frecuencia deudora de cuentas a la justicia, lo encontraron en los días previos al 25 y el 25 mismo liderando una plebe, no muy bien entrazada ni muy pulcra de modales, categóricamente decidida a seguirlo en la aventura revolucionaria. 

Su condición de hijo de familia con "domicilio conocido", blanca de color y "aquilatada decencia", como solía decirse, no le impidió entreverarse con la chusma porteña y hacerse reconocer por ella como igual y como jefe. 

Cuando la historia habla de la multitud vociferante en la plaza, amenazante, amedrentadora de los caballeros de frac y solemnidades, y agrega que una turba circulaba por los pasillos del Cabildo y con escaso respeto por los atildados cabildantes golpeaba con machetes y rebenques las clausuradas puertas de la sala capitular queriendo saber qué estaba pasando, nos está diciendo: son los chisperos de French y del hijo de la marquesa de Alderete y un acaudalado mercader que era su amigo Beruti. 

El Cartero Único ya se había lucido cuando las invasiones de los ingleses; fue entonces que se ganó el afecto de Santiago de Liniers, con quien llegaron a tutearse.

Pocos años más tarde (misión más que penosa) mandaría el  pelotón de fusiladores del ex virrey, que por leal al detestable  Fernando VII era un peligroso enemigo de la revolución.

Como tantos otros, como su admirado Belgrano, se improvisó militar: el francés lo hizo capitán y Ayudante Mayor. Su primera satisfacción fue tomar prisionero al defenestrado virrey  Sobremonte; el momento menos placentero ocurrió cuando Pueyrredón  lo expatrió a Baltimore, Estados Unidos.

Moreno, secretario de la Primera Junta, vio en Domingo un afín a sus ideas. Por sugerencia de Azcuénaga y con aprobación de  don Mariano le ordenaron organizar un regimiento, que llamó La Estrella: una estrella de rojo vibrante lo distinguía. 

Su compañero Beruti fue el segundo jefe. El golpazo  antimorenista del 5 y 6 de abril del año 11 lo encontró enfrentado a Saavedra, promotor de aquel. Fue amigo de Artigas y se disgustó con el primo Gervasio Antonio de Posadas. 

Más tarde se hizo federal lomo negro, comprometido con Manuel  Dorrego. En 1820 Martín  Rodríguez, que por cierto no lo quería, lo nombró Comandante de Dragones y Jefe de Estado Mayor. Murió de fiera dolencia y Dorrego mandó hacer un monumento en su  homenaje.(Télam) .

* Centro Cultural Enrique Santos Discepolo.

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