sábado, 26 de marzo de 2011

SIN MEMORIA NO HAY FUTURO

Por Juan Eduardo Lenscak

Todo el cautivador discurso de Ricardo Buryaile en el programa “Cable a Tierra” emitido por canal 11 Lapacho, en la víspera del día nacional de la memoria, la verdad y la justicia,  se desvaneció por un acto fallido que demostró la endeblez de los planteos. El flamante candidato a gobernador por el radicalismo formoseño, sin caer en la cuenta de sus dichos, expresó que no usaría el espejo retrovisor, que le interesaba solamente la construcción del futuro, y el mirar para adelante.Fue precisamente a pocas horas del 24 de marzo, cuando todo el país, por imperio de una ley nacional, como expresión de una política de estado, haría un alto en sus actividades para reflexionar sobre lo sucedido durante la última dictadura cívico militar.La expresión no pudo ser más elocuente para expresar una realidad tan densa como la vivida por el pueblo formoseño. Para los representantes del tradicional modelo de exclusión de las mayorías, no les conviene mirar para atrás; deben imperiosamente mirar para otro lado, y borrar la historia. Como decía Rodolfo Walsh “nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan  héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores” En este caso, el mensaje subliminal de este novel candidato político y veterano referente del sector ganadero nacional y provincial, es el mismo que denunciara Walsh,  cuando desde los medios televisivos se invita a dirigir la mirada solo hacia el futuro sin recalar en lo sucedido en las décadas inmediatas anteriores.Quizás no quiera que se sepa quiénes fueron  los miembros del gabinete del gobierno del jefe de una asociación ilícita que cometiera aberrantes delitos de lesa humanidad durante su gestión como gobernador. Ni que se sepa que pertenecían al mismo partido que hoy lo postula a la primer magistratura provincial, que permitiò la aplicación de la ley de prescindibilidad por la cual se podía echar de la administración pública a cualquier empleado, sin derecho a reclamo alguno. Que avalaron el destierro de numerosas familias de campesinos por el coronel López, quien a discreción usó topadoras, incendios e intimidaciones de todo tipo para lograr el desalojo de las parcelas ocupadas por pequeños y medianos productores agropecuarios para profundizar el proceso de concentración de tierras en pocas manos. Que asesoraron para la redacción del código de faltas y del estatuto del empleado público que aún están en vigencia. Que miraron para otro lado cuando se torturaba, se empalaba, se secuestraba, se cambiaba la identidad de recién nacidos, y se hacía desaparecer a militantes, en su mayoría jóvenes comprometidos con su pueblo. Eran parte de ese gobierno. Eran cómplices políticos, sin eufemismos.Los apellidos de reconocidos referentes del partido que actualmente promueve la candidatura de este patrón de estancia con look de empresario exitoso, se pueden encontrar no solo en la titularidad de ministerios del poder ejecutivo, sino también en el superior tribunal de justicia en épocas cuando gobernaba el actualmente condenado en calidad de jefe de una asociación ilícita, por delitos de lesa humanidad, Juan Carlos Colombo. El “espejo retrovisor” del que reniega Buryaile, si se lo utiliza, quizás muestre también cuál es el origen de las tierras que en la actualidad cuentan como propiedad numerosos adalides de la democracia, la transparencia, y la institucionalidad. Y quizás también, salgan a la luz las profundas contradicciones en las que incurren en su prédica mediática, cualquiera sea su declamada identidad partidaria. Otro exabrupto que puede compararse con la renuencia a mirar hacia atrás y reconocer las estrechas vinculaciones con los sectores oligopólicos de este mismo agrodiputado fue el de plantear la disolución del Congreso Nacional si votaba a favor del proyecto de retenciones móviles. No por casualidad coinciden los mismos intereses corporativos, con planteos similares a nivel político expresados en el grado máximo con las leyes de la impunidad.Esta actitud de negar el pasado, de no hacerse cargo de las responsabilidades históricas del sector ganadero al que representa el candidato, y de cargar las tintas solo en los errores cometidos en democracia por el oficialismo, parece no tener otra finalidad que la de ocultar los horrores del modelo de exclusión que hoy vuelve sobre sus intereses, preparándose para la próxima contienda electoral. En el acto realizado por H.I.J.O.S. regional Formosa, la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia, y la Cátedra Abierta de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Formosa, en la plaza San Martín, el pasado 24 de marzo, con participación de numerosos jóvenes, esta recuperación de la memoria, contrariamente a lo planteado por el estanciero candidato a gobernador, se plasmó en propuestas concretas que se presentaron como compromiso militante. Allí, quien suscribe, en representación de los organizadores del evento,  planteó puntual y formalmente solicitar al gobernador que se quite el cuadro del genocida Colombo y en su lugar se coloque su nombre y la inscripción: “condenado por delitos de lesa humanidad” para no equiparar su imagen con la de los gobernadores más respetuosos de la institucionalidad. Las generaciones venideras, de esta manera, podrán recordar comparativamente y valorizar en su justo término cada gestión. En la nota abierta -que ya está circulando- para la firma de los formoseños que acuerden con el tenor de la solicitud,  se incluye el pedido que la provincia se presente como querellante en las causas judiciales por delitos de lesa humanidad.  También se incluye la conversión del ex centro clandestino de detención de “La Escuelita” en espacio de la memoria; y la solicitud de la oficialización del nombre “Memoria, verdad y justicia” a la EPES Nº 91, propuesto por la propia comunidad educativa de dicha institución escolar.
La propuestas de recuperación de la memoria, y de utilizar el “espejito retrovisor”  también alcanzó a la legislatura provincial, ya que se anunció en el acto, el compromiso de las agrupaciones presentes de elevar un anteproyecto de ley de reconocimiento y reparación del daño ocasionado a los campesinos desterrados por el coronel López, y el de inhabilitación para ocupar cargos públicos provinciales a los ex funcionarios de la dictadura.
Puede que los predicadores de la amnesia colectiva, quizás proyectando su propio encono por la desnudez y la exposición pública de sus proyectos íntimos, que afloran en sucesivos exabruptos,  llamen rencor a la invocación de la memoria y solo acudan a la descalificación personal para responder a estos planteos. Lo cual es entendible. Se trata de un sector que se siente acosado por la “barbarie”, el “aluvión zoológico”,  o “la negrada” que no tiene a su juicio, la entidad suficiente para emitir su opinión ante los representantes de las grandes corporaciones empresariales del país. Lo positivo de todo es que la democracia permite recordar en voz alta a quienes han experimentado las mayores crueldades del modelo de exclusión, reconociendo a sus autores militares y también a sus cómplices civiles,  y por otra parte permite entender las consignas juveniles que hoy como ayer, demandan mayor protagonismo, queriendo saber de qué se trata, y planteando, como lo hicieron en la plaza San Martín, precisamente este 24 de marzo, que “sin memoria no hay futuro”. 

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