martes, 13 de marzo de 2012

TORO TINGUÉ: Al abuelo que no conocí


Nunca lo conocí... su nombre era Porfirio Domínguez... paraguayo de nacimiento...que adoptó el suelo argentino, al que le dio dos hijos, para vivir...

Según cuentan... era un gordo bueno... alegre, festivalero, folclorista nato al que le gustaba congregar en su hogar a amigos de todos los niveles para guitarrear hasta el amanecer... su música preferida era una guarania que la cantaba muy bien... nde rendape ayu...

En su casa de la ciudad de Clorinda, fronteriza con Asunción, el fuego siempre estaba prendido... es que los amigos sabían que allí encontrarían alivio tras las horas de trabajo....

Recorrió toda la Argentina ablandando la camioneta de la abuela...con toda la numerosa familia a cuesta.... la conoció entera... no sabía que en ese país que él consideraba bendito, encontraría la muerte en manos de criminales anónimos...vestidos de verde....

Cómo quisiera saber quienes fueron.... cómo quisiera mirarlos a la cara y decirles....¿ por qué lo hicieron? ¿ qué les hizo mi abuelo?

Pero no puedo... es muy poco lo que sé... en mi casa siempre se habló bajito de este tema para que nosotros no creciéramos con odio o tal vez para que no conozcamos de pequeños la dura realidad que pasaron.....

Lo que fui recogiendo con los años es que los de verde lo buscaron un 4 de junio de 1977, de su casa ...

Le dijeron que lo llevarían para averiguaciones... pero el abuelo sabía que no volvería... se sacó el anillo y la cadena de oro... los dejó bajo la cama...

Se despidió de mi abuela que no tuvo tiempo de decirle que corra... porque en esos tiempos el secuestro era cosa corriente...

Le dio un beso a mi mama, entonces de 16 años y a mi tío de tan solo 7 años y se fue...

Todos se quedaron llorando.... En su casa de Asunción, sus hermanos tuvieron que mentirle a sus ancianos padres... le inventaron que estaba preso... y entonces su mamá sin entender por qué, sólo se limitó a orar y las velas a María Auxiliadora no se apagaban... le enviaba naranjas peladas porque sabía que a su hijo le gustaba... pero las naranjas no llegaron nunca a destino...

. Cinco días después del secuestro, su hermana Irene, cruzando el río Paraguay, rumbo a Clorinda, en lancha, acompañada de mi abuela, la esposa de Porfirio, vio que alzaban un bulto enorme a otra embarcación... era mi abuelo Porfirio... ella lo sintió en su corazon...

Era mi abuelito, al que los asesinos ataron junto a otro señor y a una viga para que sus cuerpos desaparezcan para siempre en el fondo del río que lleva el nombre de su querido Paraguay.... Pero la providencia divina no quiso que sea así... y apareció....tenía una bala en el pecho... no sabemos si murió por eso o de un ataque al corazón... ojalá no lo haya sentido....

Y la vida cambio totalmente para todos los seres queridos de él...

Dos velorios sin cuerpo se realizaron.. uno en Clorinda y otro en Asunción...

El miedo era el protagonista en la ciudad.... cuando por fin llegaron sus restos los amigos y familiares valientes lo acompañaron... es que tenían miedo de ser acusados por algún delito creado en la imaginación de los homicidas de la época...

Un supuesto amigo coronel argentino escribió en la libreta que se pone a la entrada de los velorios... vengaré tu muerte amigo mio... no sé si lo hizo pero sí sé que se suicidó años más tarde...

Hoy, Toro Tingue, como lo llamaban, descansa en su tierra natal....

Su viuda, la abuela Nena, dedicó su vida a orar por todos los que llegamos al mundo tras la partida de su esposo y seguro que también por aquellos que posibilitaron que él ya no vuelva... Su dos hijos formaron sus familias... pero antes de ellos, conocieron todo tipo de sufrimientos y humillaciones...pero Dios los bendijo y la descendencia de Toro Tingue es fuerte y todos argentinos...

Yo, su nieta ... decidí quedarme a vivir y a formar mi familia en su país... tal vez por que él lo deseó así....

A pesar de que desconocidos me privaron la oportunidad de conocerlo.... lo amo profundamente... y a lo largo de mi vida pude realizar con mi hermano... lo que él quiso que sus hijos hagan... cantarle a las cosas nuestras... sentir el folclore que no tiene fronteras y trasmitirlo en donde estemos...

Si bien no compartí ni un instante con él.. siento en el fondo de mi alma que sí lo hice... con los relatos, con las anécdotas de quienes lo quisieron, siento que estuve ahí, como un deyavú...

A los que lo mataron, les deseo la paz que mi familia no pudo tener por mucho tiempo...no pierdo las esperanzas de conocerlos algún día... no hay lugar para el odio ni para la venganza.. no sirven.. no me devolverán nada.. pero sí quiero justicia...por todos los que sufrieron una dictadura estúpida que sólo se cobró miles de inocentes...

Al abuelo que su siembra en su paso por la vida fue fructífera... y que sus 6 nietos lo conocen y lo extrañan todos los días...

Estoy segura abuelito que alguna vez nos conoceremos personalmente, y después del abrazo y del beso tan querido....compartiremos la canción que nunca pudimos cantar juntos...

Te amo, que descanses en paz.

Tu nieta.

Nathalia Mariel Martinez.

Porfirio no tenía actividad política. Otros de sus amigos también fueron secuestrados en la época, entre ellos Francisco "Pancho" Bogarin. 

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