viernes, 30 de agosto de 2013

CURAS EN LA OPCION POR LOS POBRES: MENSAJE FINAL DEL 26º ENCUENTRO

Florencio Varela, Buenos Aires, Argentina. 
29 de agosto de 2013


30 años caminando en democracia

El grupo nacional de curas en Opción por los Pobres nos hemos reunido en estos días en nuestro 26º encuentro anual, sintiéndonos y queriendo ser “una iglesia pobre y para los pobres”. Y como Iglesia de los pobres sabemos que la pobreza es un pecado, pero no es un pecado ser pobres; pecado es generar pobreza, pecado son las estructuras que generan desigualdad y la naturalizan. Pecado es despreciar a los pobres.

Como miembros de la Iglesia hemos hecho nuestra la opción por los pobres y su causa, que es la causa de Jesús, y desde los pobres quisiéramos compartirle a toda la sociedad algunos aspectos que nos preocupan y otros que nos alegran:

1. Celebramos 30 años de democracia ininterrumpida, con aciertos y errores, con pasos adelante y retrocesos. Y en este sentido, nos
manifestamos en contra de toda actitud destituyente, o que parezca encaminada a interrumpir el orden institucional que tanta sangre y dolor nos costó a todos recuperar. Los cambios que puedan ser necesarios deben discutirse y aplicarse en el marco del sistema democrático. 

2. Lamentamos las actitudes y palabras apocalípticas que entienden todo en clave de bien o mal, blanco o negro. Rechazamos la intolerancia y las faltas de respeto hacia las personas e instituciones legítimas de la República. Los disensos, conflictos, opiniones y proyectos deben formar parte de nuestra práctica de pluralismo, respeto mutuo y convivencia.

3. Nos parece que en nuestro país se han dado importantes pasos en muchos aspectos y veríamos con dolor –y nos preocupan las propuestas- que se pretenda volver a los años donde el neoliberalismo destrozó el país, el trabajo y la dignidad de las personas.

4. Vemos con preocupación la cantidad importante de personas que no tienen acceso al trabajo digno, estable y reconocido, porque se encuentran en la red del trabajo informal; vemos con preocupación la situación de injusticia, violencia y discriminación a la que son sometidos nuestros hermanos indígenas y campesinos, y la ocupación violenta o venta ilegítima de sus tierras de las que son expulsados por el poder económico, el agronegocio, la megaminería y sus cómplices del poder judicial y político.

5. Los bienes para la vida (la tierra, el agua, el Medio Ambiente…) no son de unos pocos, Dios los creó para beneficio común de toda la humanidad como lo recuerdan los grandes santos de la iglesia y los últimos papas. Por eso la propiedad privada no es un derecho absoluto: tiene límites, sobre ella pesa una hipoteca social (San Ambrosio)

6. La información del pueblo es un derecho, y por eso lamentamos la concentración de medios de comunicación en manos de unos pocos que ciertamente manipulan conciencias, mentes y prioridades, y deseamos fervientemente que la Ley de Medios, cuya plena constitucionalidad esperamos que se reafirme de una vez, permita que sean muchas más las voces que se escuchen.

7. Lamentamos las voces del exterior y de nuestro propio país que se escuchan casi celebrando todo aquello que nos perjudica. Son moralmente inaceptables los fallos en favor de los llamados “Fondos Buitre” que especulan con la deuda que pesa sobre el destino de nuestra población -de los pobres en particular- y no respetan nuestra soberanía, por Cortes que se arrogan un poder imperial. También es inaceptable un sistema de justicia que parece constituir al Poder Judicial en una corporación en complicidad con los poderosos. Eso impide que la justicia sea un derecho y un beneficio para todos y especialmente para los pobres y débiles, sin que eso signifique negar la legítima independencia de los Poderes.

Somos miembros de la Iglesia que quiere jugar su suerte con los pobres de la tierra, y hacemos nuestras las opciones que –aun con nuestras limitaciones- creemos que más los benefician para que haya justicia, solidaridad y paz para todas y todos.

Queremos decirle a todas y todos los que habitan en nuestra patria que los hemos sentido cerca de nosotros y nos hemos sentido cerca de ustedes, que queremos hacer nuestras las palabras del obispo mártir de El Salvador, Oscar Arnulfo Romero “con un pueblo como éste es fácil ser buen pastor” y queremos reiterarles nuestra firme convicción de caminar juntos por los caminos de liberación y justicia, de misericordia y de paz, y seguir dando pasos adelante. Mirando atrás para no repetir errores que tanto dolor nos
causaron, mirando adelante “con un oído en el Evangelio y otro en el corazón del pueblo”, en la búsqueda de una patria grande donde quepan todos y nadie se quede afuera.


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