viernes, 22 de junio de 2012

LORENA SOLER: El dolor paraguayo

Por Lorena Soler *

Una vez más Paraguay nos recuerda su existencia en la región a través del dolor. En esta oportunidad, a partir de la matanza pública por parte de las fuerzas de seguridad del Estado de por ahora once campesinos. Los asesinatos, en los que murieron también siete policías, se producen a partir de la decisión del gobierno de “ejecutar” una orden judicial de desalojo de las tierras pertenecientes al terrateniente, ahora empresario y antes senador por el Partido Colorado, Blas Riquelme.

Como si al “caso” no le sobraran elementos para iluminar con soberbia sociológica la estructura social y una expansión regional del llamado agronegocio, la tragedia sucedió en Curuguaty, al noroeste de Paraguay, en los bordes de una difusa frontera económica con Brasil.

Sin embargo, precisiones históricas son necesarias para ver el todo en la parte.

Los problemas de la tierra en Paraguay se inician con los resultados de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), donde muerto “el tirano López”, los capitales extranjeros adquirieron a precios irrisorios grandes extensiones de tierra. A ello le sigue, en términos de ciclos de cambio, el Estatuto Agrario de 1940, hijo predilecto de una frustrada revolución nacionalista de 1936, que expresaba las urgencias latinoamericanas por ampliar y salvar la Nación, la antesala de la clausura conservadora. El régimen stroesnista (1954-1989) y el Instituto de Bienestar Rural (1963), que en el contexto de la “revolución de las letrinas” buscó la fórmula para la estabilidad política, derivó en el punto más alto de concentración de la propiedad de la tierra en manos de una burguesía que forjó la estabilidad de un orden de 35 años.

Para ello, el Estado stroesnista utilizó las tierras fiscales existentes todavía en el país, sin posibilidad de reconversión económica, receptora del reasentamiento de campesinos nacionales y de contingentes de inmigrantes brasileños. El incremento de la inmigración en las fronteras dio paso a la expansión de la producción agrícola y a la ocupación de tierras por parte de colonos y propietarios brasileños. Así es como llegamos a que la Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay determinara que del total de tierras adjudicadas en aquellos años, el 64 por ciento son mal habidas. Pero también que dictaminara que los campesinos fueran el foco central de la resistencia y la represión.

Aquí, el núcleo del problema hasta hoy no resuelto. Crisis de una forma de acumulación que, como no pudo zanjar la política, en tanto búsqueda más o menos plausible del bien común, lo resolvió la fuerza de la historia (que siempre es desigual).

Pero aun así, el dramatismo político nos arrastra a la coyuntura y a interrogarnos acerca de cómo es posible que estos asesinatos sucedan. Y la respuesta podría hallarse en las propias condiciones de posibilidad que llevaron al triunfo electoral de Lugo en el año 2008. Crisis profunda del sistema político, el candidato del “consenso” se reinventó, como buen hombre de la Iglesia en tierra jesuita, bajo consignas lo suficientemente universalistas. Sin partido político propio y con una casi inexistente representación legislativa, se suma una Constitución (1992) absurdamente liberal, que dejó al Poder Ejecutivo sin herramientas básicas de intervención. Abatido por los gerentes mediáticos, sus apoyos electorales fueron precisamente los que hoy se expresan en los ciudadanos indignados de las redes sociales y en los campesinos asesinados.

La urgencia del actual gobierno, si es que hay tiempo, es aceptar el conflicto como algo inherente a un orden democrático. Y ahí tal vez la única posibilidad para clausurar el deseo de los señores de la tierra de imponer el próximo presidente del Paraguay en las cercanas elecciones.

El slogan de campaña luguista, “el hambre no tiene ideología”, queda hoy perfectamente refutado.

* Socióloga. Conicet/ Iealc.

Fuente: Pagina12

MEMPO GIARDINELLI: Que no caiga el Paraguay

Por Mempo Giardinelli

En momentos en que nuestro país padece el embate de la ambición política camionera, para decirlo de algún modo, pareciera que la crisis que acaba de explotar en el Paraguay, o sea aquí al lado, no tiene mayor importancia.

Y no es así. Porque igual que desde hace casi treinta años con todas las democracias sudamericanas, lo que sucede en cada país hermano nos está sucediendo también a nosotros.

Aún tímidamente, y no sin contradicciones y retrocesos, el gobierno de Fernando Lugo viene significando un cambio más que interesante para el pueblo paraguayo, sometido por décadas a dictaduras atroces y a una violencia contumaz. Y acaso por eso mismo, por los pocos y tímidos cambios que ha realizado, es que se lo quiere derrocar. Como aquí, se busca abatir al gobierno democrático por sus virtudes, no por sus defectos.

Es inusualmente grave la crisis política que se vive en estas horas en Asunción. El Parlamento paraguayo está plagado de personajes de dudosas capacidades y casi nulas virtudes, conjurados ahora en un ridículo juicio político al presidente Lugo.

Paradójicamente, lo enjuicia uno de los poderes más deslegitimados de ese país (el otro es la Justicia), que en realidad intenta abortar el proceso democratizador iniciado en abril de 2008. Popularmente desprestigiado, el Parlamento guaraní no fue capaz de llevar adelante el juicio político a los ministros de la Corte Suprema, pero sí se atreve con Lugo, acusándolo absurdamente de ser causante y/o responsable de la reciente matanza en Curuguaty, una estancia del interior del país. Ese Parlamento se ha dedicado a recortar las ayudas sociales; rechazó el desbloqueo de las listas sábanas; obstaculizó la democratización de tierras fiscales; frenó la aplicación del Impuesto a la Renta Personal, y viene impidiendo los controles al uso de agrotóxicos en el campo.

La matanza de campesinos y policías en Curuguaty hace una semana, aún no esclarecida, pero que de ninguna manera puede atribuirse a Lugo, es parte de la estrategia de los terratenientes paraguayos que se empeñan en impedir una mejor distribución de las tierras y las riquezas.

Es difícil saber cuál será la salida a la crisis, pero es cuestión de horas, toda vez que a Lugo los parlamentarios le han dado apenas 24 para organizar su defensa. La cual ha asumido en una actitud valiente, pero que parece más romántica que eficaz. De ahí que algunos sectores democráticos propongan la urgente realización de un referéndum, para lo cual están llamando a que el pueblo se movilice y tome las calles para defender la democracia.

Los golpistas del vecino país operan igual que nuestros destituyentes y también buscan modos de legitimarse apelando a mecanismos democráticos como, en este caso, el juicio político al presidente.

Ya saldrán los que se escandalizan por el vocablo: que cómo hablar de golpe, que eso es exagerar... Pero igual que aquí en 2009, y en cierto modo como ahora mismo si la Argentina quedara cautiva de los camiones parados, los golpistas nunca llaman golpe a lo que hacen, pero el procedimiento es siempre el mismo: saben que les será imposible llegar al poder por vías democráticas, o sea mediante elecciones, y entonces esmerilan, fragotean en las sombras, desacreditan las instituciones republicanas y se acurrucan al amparo de los grandes medios de prensa, que siempre están del peor lado de la política.

Ante semejante cuadro de situación, el gobierno argentino debería ponerse a la cabeza de la comunidad internacional para, sin desatender la crisis camionera local, defender a como dé lugar la todavía frágil democracia paraguaya. Y no sólo por solidaridad, sino también por autodefensa.

Y es que si esto que sucede del otro lado del río que yo miro todos los días no es un golpe de Estado, entonces, por favor, que me digan qué es un golpe. Porque a las cosas por su nombre, allá como aquí, que con los antidemocráticos nostálgicos de dictaduras y neoliberalismos feroces, y con los tontos suicidas que abundan tanto no se juega.

Fuente: Pagina12

jueves, 21 de junio de 2012

LADH FORMOSA: NO AL HONDURAZO PARAGUAYO

21/06/2012


REPUDIO LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE - FILIAL FORMOSA


NO AL HONDURAZO PARAGUAYO

Ante el golpe institucional en marcha en la hermana República del Paraguay, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Filial Formosa, manifiesta su repudio al intento de frenar el proceso democrático paraguayo por parte de aquellos que siempre se han beneficiado con la apropiación de la tierra, la riqueza y el poder.

Repudiamos:

1.- El proceso de "juicio político" en marcha, una verdadera burla a la voluntad popular y una violación del debido proceso sustantivo por parte de aquellos cuyo único fin es perpetuar sus privilegios y prebendas a costa de la pobreza de las mayorías populares.

2.- La violación flagrante del derecho de defensa al Presidente Fernando Lugo en un proceso orientado a transformar las instituciones paraguayas en un circo.

3.- La campaña de prensa destinada a responsabilizar de la tensa situación política del país a pacíficos campesinos que desde el fondo de la historia han sido despojados de sus derechos humanos económicos, sociales y culturales, sumidos en la pobreza extrema, sin que la derecha reaccionaria repare en métodos y procedimientos.

4.- La matanza de paraguayos en Caraguaty motorizada por oscuros intereses que ahora muestran su rostro de opresión y muerte.

Junto a los pueblos de América Latina, hacemos un llamado a las fuerzas democráticas y a las organizaciones de derechos humanos a frenar este nuevo "hondurazo", defendiendo la democracia popular y los caminos de justicia social para nuestros pueblos.

LIGA ARGENTINA POR LOS DERECHOS DEL HOMBRE - FILIAL FORMOSA.

MALVINAS: “Autodeterminación” y “pueblos”. Su aplicación al caso Malvinas/Falklands

21/06/2012


Por Osvaldo Kreimer *



En el derecho internacional público, el término “pueblo” no se aplica a cualquier grupo o colectivo de personas, como tampoco el concepto de “autodeterminación” es unívoco. A partir de principios del siglo XX, tanto los Estados en los foros internacionales como la doctrina han ido limitando la aplicabilidad jurídica del término “pueblos” mientras, paralelamente, evolucionaba el concepto de autodeterminación. Frente a las tentativas de asignar el derecho a la autodeterminación de los pueblos a los habitantes de las islas Malvinas (Falklands), es importante analizar la validez jurídica de dicha aplicación.


Osvaldo Kreimer
Tras la Primera Guerra Mundial, en una primera fase de la evolución de esos términos en el derecho internacional moderno, los Estados buscaron establecer la ilegalidad de la guerra y crear un marco para la solución pacífica de conflictos entre ellos, en particular respecto de la jurisdicción y control territorial. Para ello, y tomando las ideas iluministas y wilsonianas, dieron fuerza a la idea de que los ciudadanos tuvieran la capacidad y el derecho de determinar el destino y características de cada sociedad, reduciendo el margen de arbitrariedad y poder de los monarcas o cúpulas gobernantes.

En una segunda fase, a partir de la Segunda Guerra Mundial, y con la creación de las Naciones Unidas, el concepto de autodeterminación y de quiénes eran los “pueblos” capaces de ejercerla se anudaron al proceso de descolonización, es decir al derecho de los habitantes de las ex colonias europeas de ultramar y las de Japón. Al concentrarse el derecho de “autodeterminación” en la descolonización, el concepto de “pueblo” se focalizó en quienes habitaban los nuevos Estados a independizarse.

Aun así, por la aplicación del principio de uti possidetis respecto de la definición territorial, se respetaron en general los límites de las antiguas colonias dibujados por los poderes colonizadores, y en muchos casos los nuevos Estados incluyeron a comunidades étnica y políticamente diferenciadas.

En un tercer momento, a partir de los años ochenta, ya avanzado el proceso de descolonización, ambos conceptos y en particular el de autodeterminación se aplicaron a situaciones y reivindicaciones diversas, algunas muy controvertidas. Según Casesse, “por su amplitud y ambigüedad combinados con el poder de su significado, el termino ‘autodeterminación’ se ha convertido en un Golem que se volvió contra sus creadores”.

En esa misma época, a principios de los ochenta, tomó renovado impulso el movimiento de reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas. Primero en la ONU, luego en la OIT y la OEA, las organizaciones indígenas y sus portavoces tomaron como objetivo lograr el reconocimiento de su derecho a ser considerados “pueblos” y como tales titulares del derecho a la “autodeterminación”. Pero ese proceso enfrentó a los Estados con un dilema: cómo armonizar el interés en lograr mejorar y en alguna medida reparar genocidios, exclusión y discriminación de los pueblos originarios, con el principio de unidad política e integridad territorial de los Estados. La estrategia de muchos Estados fue proponer el uso del término “población”, evitando y rechazando otorgar a los indígenas el carácter de “pueblos”.

Esfuerzos doctrinarios y diplomáticos para resolver esta aparente contradicción iniciaron un planteo “constructivista”, para fijar con más claridad en ese contexto, primero, qué colectivos humanos podían ser considerados “pueblos” y, a la vez, redefinir el concepto de “autodeterminación” para hacerlo compatible con el principio de integridad política y territorial de los Estados.

Esa puja respecto de los derechos de los pueblos indígenas, se dio en lo político, en lo jurídico y en lo diplomático. Luego de casi tres décadas de discusiones, ese dilema fue lentamente superado y los Estados revisaron su posición acotando la definición aceptada del término “pueblos”, y a la vez, distinguiendo la autodeterminación externa de la autodeterminación interna. Así, en los instrumentos jurídicos respectivos se aclara que el uso en ellos del término “pueblos” referidos a las colectividades indígenas no implica darle los efectos que podría otorgar a dicho término el derecho internacional. Hoy día, el derecho internacional acepta el término de “pueblos indígenas”, pero con alcances limitados en cuanto a la autodeterminación. Así se fue acotando la generalidad y ambigüedad del término “pueblos”.

Esto nos lleva a revisar qué requisitos fueron desarrollados para definir aquellos colectivos humanos para ser considerados “pueblos indígenas”, y por consiguiente cuáles se excluyen. El requisito esencial es el de su preexistencia a la formación de los Estados nacionales en los que residen. Pero además se requiere: la permanencia territorial y continuidad histórica y cultural; y que posean características étnicas, culturales y organizativas que los diferencien de las sociedades nacionales del país en que residen. Otro requisito central emana del carácter reparatorio del reconocimiento de los derechos indígenas, o sea el requisito de que hayan sido históricamente oprimidos y desfavorecidos por discriminación y ataques sistemáticos.

Este esfuerzo para delimitar el alcance del término “pueblo”, aunque se refiere al avance del derecho internacional en su aplicación a los pueblos indígenas, tiene implicaciones fuertes para el caso de los isleños de las Malvinas (o “kelpers”), quienes claramente no cumplen ninguno de dichos requisitos.

Como hemos presentado, en el derecho internacional no cualquier colectivo humano es un “pueblo” ni tiene derecho a la “autodeterminación”. Por supuesto, los derechos humanos que corresponden a todo individuo también tienen vigencia para los mismos cuando conforman una comunidad o grupo. Como ejemplo, el derecho internacional reconoce el derecho de los pasajeros de un navío a ser respetados como grupo y a ciertas garantías de convivencia, sanidad, seguridad, alimentación y previsibilidad de su destino, así como a los Estados a garantizar dichos derechos. Es un derecho colectivo de dicho grupo humano, pero ello no les da el carácter de “pueblos”. De la misma manera, otro tipo de asentamientos territoriales humanos, sea temporario o sea de más larga duración, no alcanzan la designación de “pueblos”.

En el mismo sentido, el reconocido tratadista en derecho internacional Michel Reisman señaló, ya en 1982, la incompatibilidad de aplicar el concepto de autodeterminación al caso de los isleños “kelpers”. Para ello asimila la situación de los kelpers a la de los asentamientos israelíes en territorio sirio en las Alturas del Golán. De ninguna manera –sostiene– el derecho internacional aceptaría que pasado un período de tiempo, se pretendiera decidir a quién pertenecen dichos territorios sobre la base de los deseos de los israelíes allí establecidos o de sus descendientes. Más aún, los isleños “kelpers” ni siquiera pueden alegar el de todas maneras discutible argumento de los “settlers” israelíes, respecto de que esos territorios fueron habitados por el pueblo judío en la antigüedad, y que su ocupación tiende a defender su integridad como pueblo.

En definitiva, para ser considerado “pueblo” por el derecho internacional, o sea sujeto del derecho a la autodeterminación, es necesario que ese grupo humano posea ciertos requisitos, requisitos que no se cumplen en el caso de los kelpers.


Los isleños de las Malvinas

Algunos hechos básicos ayudan a definir la aplicabilidad del término “pueblos” y del derecho de autodeterminación respecto de la población isleña autodenominada “kelper”.

Hechos que demuestran la pertenencia integral de la población kelper al Reino Unido:

I. El Reino Unido considera que las Malvinas (Falkland) es un Territorio Británico de Ultramar por elección (by choice). No es un país independiente, miembro del Commonwealth.

II. Los isleños, sean o no nacidos en las islas, tienen o pueden adoptar desde 1983 la ciudadanía británica por decisión del Parlamento del Reino Unido. Es decir, no son sólo súbditos de la Corona como miembros del Commonwealth, sino ciudadanos británicos plenos.

III. Si bien el autogobierno de los isleños se ejerce parcialmente a través del Consejo de Legislación y del Comité Ejecutivo, estos dependen del gobernador nombrado por la Corona; mientras que la autoridad máxima de la islas está investida en la Corona Británica. El Consejo Legislativo puede emitir leyes relativas al orden y justicia (law and order) del territorio, pero esas leyes deben ser aprobadas por la Corona. El gobernador puede intervenir en las deliberaciones y decisiones del Concejo y del Comité, y puede vetar sus decisiones si a su juicio, perjudican los intereses del Gobierno de Su Majestad.

IV. La defensa y relaciones exteriores de las islas son responsabilidad del gobierno británico.

V. Menos de la mitad de los kelpers son nacidos en las islas. Según el censo de 2001 de los residentes isleños, 48 por ciento de los habitantes nacieron en el Reino Unido u otros territorios del Commonwealth; 45 por ciento son isleños nativos; y el restante 7 por ciento son oriundos de terceros países. Sólo el 57 por ciento tiene residencia en las Islas de más de diez años.

VI. Entre las enmiendas oficiales propuestas a la Constitución de las “Falkland Islands” se incluye el alineamiento con las obligaciones del Reino Unido ante el Sistema Europeo de DD.HH.

VII. El “carácter y modo de vida” de los kelpers es simplemente el trasplante de las características y modo de vida británico, adaptadas a la realidad ecológica de las islas.

VIII. A diferencia de los “pueblos indígenas” que siempre han luchado por mantener su carácter de “pueblos” independientes, los kelpers nunca fueron subyugados (ni menos maltratados). Por el contrario, su lucha es por mantener su pertenencia al Reino Unido.

Hechos que demuestran el carácter de población “implantada” de los kelpers:

I. La mayoría de los kelpers fueron reclutados o atraídos o enviados como funcionarios por la Falkland Island Company, cuyo lobby en defensa de su monopolio económico sobre las islas fue central para plasmar la política británica al respecto. Según la historia oficial de la isla, “el Comité de Falklands Island, promoviendo el interés de la Falkland Island Company, se opuso en 1974 a que el gobierno británico firmara el acuerdo para abastecimiento de combustible por YPF, porque temía que vínculos más cercanos con la Argentina pusieran en peligro su monopolio”.

II. En 1981, el Departamento de Investigación del Foreign & Commonwealth Office del gobierno británico produjo un “paper” oficial que llegaba a la conclusión de que “el caso británico se basaba casi enteramente en los 148 años de asentamiento continuo. A partir de ese momento, el gobierno comenzó a enfatizar, frente a la posible sumisión del caso ante la Corte Internacional de Justicia, la importancia de la “autodeterminación”. Pese a que el gobierno británico evitó presentar ese paper al Parlamento, el mismo fue conocido porque ya había sido incluido en la Public Record Office.

III. El Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, por Resolución 2066, declaró que las islas Malvinas (Falkland) están en “una especial y particular situación colonial”.

IV. Los isleños son una población transplantada con el objeto de crear una colonia. La población nunca fue subyugada por un poder colonial como requiere la Resolución de la ONU 1514. El objetivo de dicha colonia no fue meramente comercial sino también estratégico-político, tanto para reaprovisionar naves transoceánicas y pesqueras, como para mantener una cabecera militar en el Atlántico Sur y en proximidades de la Antártida, además de proteger la explotación de los recursos marítimos y subterráneos del área.

V. El derecho a la “integridad como pueblo” no tiene sentido para el caso de los kelpers. Así es que, en el supuesto teórico de que todos ellos migraran al exterior por cualquier razón y fueran reeemplazados por otras familias, la posición del gobierno británico no variaría y seguiría defendiendo su carácter de pueblo y su derecho a la autodeterminación. Esto llevaría a un absurdo jurídico.

El derecho de autodeterminación

I. La aplicación concreta del derecho de autodeterminación en el derecho internacional varía de situación en situación y no es un concepto abarcativo y de significado predefinido. Reisman sostiene que “es, y debe ser, un proceso internacionalmente más complejo que una opción singular, (autoevidente, por la cual los habitantes locales tienen el derecho de veto), porque (la definición de autodeterminación) implica elegir la opción que más aproxima todos los intereses válidos involucrados. Los deseos de los habitantes deben recibir la debida deferencia, pero no se les puede acordar un veto sobre consideraciones que compitan con esos deseos.”

II. El derecho internacional diferencia la autodeterminación externa (que incluye el derecho de secesión, y que se aplicó fundamentalmente a los casos de descolonización) de la autodeterminación interna (que se aplica principalmente para los casos de los pueblos indígenas u otras comunidades diferenciadas que habitan al interior de naciones Estados independientes). No sólo los isleños no son “un pueblo” en sentido jurídico, sino que son una población británica en una colonia o territorio de ultramar. Ello no obsta a que en un proceso de negociación pudieran reconocérseles algunos elementos de autodeterminación interna, en cuanto a autonomía y garantías para el respeto a su modo de vida e idioma.

III. Dado que los isleños son una población implantada (o transplantada), el derecho internacional no les reconoce un derecho “inherente” como a los pueblos indígenas respecto de su autogobierno y autodeterminación. Para los pueblos indígenas la inherencia de ese derecho surge de su preexistencia a y continuidad en los Estados nacionales en los que habitan. Aunque a los isleños no les quepa ese derecho como “inherente”, existen elementos de autodeterminación que pueden ser otorgados a los “kelpers” como resultado de una negociación entre los Estados, y en deferencia a sus intereses.

IV. Aun el derecho a la autodeterminación que reconoce el derecho internacional a los pueblos indígenas y tribales debe ejercerse dentro del marco de soberanía de los Estados nacionales. Esa posición es unánime en los instrumentos internacionales respectivos. Mucho menos puede exceptuarse a los “kelpers”, quienes no reúnen ninguno de los requisitos necesarios para ser considerado “pueblo indígena”.

La integridad territorial

El derecho internacional ha ido adecuando la aplicación del principio de “autodeterminación” al de integridad territorial.

El párrafo 6 de la Resolución de la ONU 1514 indica que “cualquier tentativa orientada a la disrupción parcial o total de la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la ONU”.

Blay señala que el examen del tratamiento por la Asamblea General de numerosos casos de descolonización lleva a la conclusión de que la Asamblea General ha acordado a la “autodeterminación” estado predominante por sobre el de la integridad territorial, pero excluyendo una clase especial de colonias, las “plantaciones” (plantations), territorios donde los residentes no son indígenas.

Es claro, de acuerdo con las resoluciones de la AG de la ONU sobre Gibraltar, sobre el territorio Ifni y sobre las Malvinas; así como de la decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre el caso de Western Sahara, que ambos cuerpos consistentemente han visto el párrafo 6 de la Resolución 1514 como estableciendo dichas limitaciones territoriales al derecho de autodeterminación. Es más, la Resolución 2353 de la ONU señaló que la Asamblea General considera que los derechos sobre Gibraltar deben ser resueltos sin la participación de la población local. Esa resolución se emitió luego del plebiscito en 1967, en el que la población de Gibraltar votó casi unánimemente por mantener su situación de dependencia británica. La Asamblea General consideró que ese referéndum llevado a cabo por el Poder Administrador (el Reino Unido) era una contravención a las previsiones de la Asamblea General.

Algo similar ocurrió con el caso del territorio Ifni, en Costa de Marruecos. Estas resoluciones son concordantes con la Resolución 2065 y similares respecto de las Malvinas, las que ruegan negociar y considerar los intereses de los isleños. Al respecto, debe remarcarse que tanto Argentina como el Reino Unido aceptan que “intereses” no incluye “deseos” de los residentes.
Conclusiones

Según el derecho internacional público, no se dan las condiciones para que el derecho de autodeterminación ni el status de pueblo sean aplicados a la población kelper de las islas Malvinas. Los habitantes de dichas islas son una población transplantada, dependiente de la Corona Británica, con ciudadanía plena del Reino Unido, y no poseen los requisitos esenciales necesarios para ser considerados jurídicamente un “pueblo”.

El “modo de vida de sus habitantes” debe ser respetado por la Argentina según su Constitución Nacional; y en una negociación entre Argentina y el Reino Unido es posible considerar el otorgamiento o reconocimiento de algunos elementos constitutivos de la autodeterminación interna.

El derecho internacional público niega toda validez a la exigencia británica de que los deseos de la población isleña –incluyendo los que sean expresados a través de un referéndum o plebiscito– sean considerados obligatorios para una negociación internacional, aunque sería previsible que se les dé deferencia a los mismos en cuanto a temas referidos a su modo de vida y autogobierno local.

* Abogado y sociólogo, ex especialista principal de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH-OEA).


Fuente: Pagina12

miércoles, 20 de junio de 2012

20 de Junio - Mi Bandera no es la de Videla aunque se le parezca

Mi bandera no es la de Videla aunque se le parezca. Mi bandera marchó conmigo cada vez que fue necesario construir futuro. Yo, el pueblo, lloré con ella en Marzo de 1976, como el General Belgrano a la hora de la derrota en Vilcapugio. 



Mi bandera no era igual a la de la Liga Patriótica cuando asesinaba inmigrantes, porque ella no es la misma de desfiles de muerte y de un falso nacionalismo de escarapelas. Mi bandera es de pueblo, la misma que enarbolé el 17 de octubre de 1945, cuando desde el subsuelo de la Patria la llevamos a la Plaza de Mayo para, una vez mas, cambiar la historia. Como aquella otra vez que yo, un originario, cruce los Andes con San Martin para llevar la liberación a tres paises.

Mi bandera es la bandera de los 30.000.

Mi bandera es pueblo, es lucha, es sonrisa y es futuro.



MEMPO GIARDINELLI: 123 años y poca memoria

Por Mempo Giardinelli

Hoy se cumplen 123 años del nacimiento de Alvaro Yunque, uno de los escritores más representativos de la literatura argentina del siglo XX.

Desde ya que no son esos números los que inspiran esta nota, sino el olvido en que hoy parece sumido, injusto por donde se lo mire. Porque Yunque (nacido en 1889 en La Plata como Arístides Gandolfi Herrero) se crió en una familia de inmigrantes italianos de buena posición y temperamento artístico y llegó a ser protagonista fundamental de la vida cultural argentina, pero por causas bastante inexplicables es hoy casi un desconocido para las nuevas generaciones.

Su padre, milanés, fue el constructor, entre otras obras, de la catedral de Mar del Plata, entonces llamada iglesia parroquial de San Pedro. Y él, de muchacho, se trasladó a la Capital y estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, y luego en la Facultad de Arquitectura, carrera que abandonó apenas antes de recibirse para dedicarse al periodismo y la literatura.

De ideas anarquistas en su juventud, marxista después, practicó siempre una literatura realista plena de inquietudes sociales y reconocimiento a los trabajadores, los desposeídos y los niños, y seguramente por eso adoptó ese férreo seudónimo, que registró como propiedad intelectual en 1934. Fundador del Grupo Boedo junto a Elías Castelnuovo, Roberto Mariani, Nicolás Olivari, Leónidas Barletta y otros escritores nucleados en la revista Claridad, su obra, tanto poética como narrativa, sobresalía porque no sólo practicaba la literatura social sino que también hacía gala de una imaginación notable y sus cuentos fantásticos delataban la influencia de Chéjov, Tolstoi y Gorki a la vez que de poetas como Baudelaire y el intransigente y polémico Almafuerte, asimismo radicado en La Plata.

También dramaturgo, historiador y ensayista, Alvaro Yunque dejó un centenar de títulos, sólo la mitad de ellos publicados, que hoy atesora su hija Alba.

Su labor periodística, combativa y militante quedó plasmada en medios que en estos tiempos se llamarían alternativos pero que tuvieron fuerte influencia por décadas: La Protesta, La Vanguardia, Rumbo, Campana de palo, Los pensadores. Y llegaron a ser tan grandes su fama y predicamento, que también lo invitaron a escribir los grandes medios de su época, como La Nación, Crítica y Caras y Caretas.

La vasta cultura, elegancia textual y honestidad intelectual de Alvaro Yunque llegaron a ser paradigmáticas, y entre los años ’20 y ’50 fue un activo protagonista de múltiples peñas, cafés y encuentros literarios porteños, donde frecuentó a colegas como Horacio Quiroga, Roberto Arlt, César Tiempo, Alfonsina Storni y Cátulo Castillo, entre otros. Su popularidad llegó a ser emblemática de la ciudad, tanto por sus obras como por su figura, su melena y la bicicleta negra en la que se desplazaba por todo Buenos Aires.

En mi opinión, algunos de sus libros deberían ser hoy de lectura obligatoria para chicos y jóvenes. No sé qué pasa que cuesta tanto encontrar sus Versos de la calle (1924), o Zancadillas, su primer libro de cuentos (1925), o Barcos de papel (1926), con el que obtuvo el Premio Municipal y llegó a ser el más popular autor de libros infantiles y juveniles de su tiempo, con sus personajes dickensnianos, muchas veces niños humildes, hijos de obreros, sujetos a las vicisitudes de la explotación y la marginación.

Después del golpe nacionalista de 1943, claramente simpatizante del llamado Eje Berlín-Roma-Tokio, debió exiliarse en Montevideo, donde fue docente de matemáticas y escribió ensayos notables, como Alem, el hombre de la multitud (1946), Calfucurá. La conquista de las pampas (1956); Síntesis histórica de la literatura argentina (1957) y hasta una Historia de los argentinos (1968).

Multipremiado en sus años veteranos, fue sin embargo nuevamente prohibido y censurado en 1976, y la saña de la dictadura hizo que incluso se prohibiera su participación en la Feria del Libro de 1977, cuando Yunque tenía ya 88 años.

Murió en Tandil en enero de 1982, a la edad de 93 años, y después de su muerte se publicaron Laberinto Infantil, Las Alas de la Mariposa, Animalía, Cuentos con chicos y otros.

Fuente: Pagina12

martes, 19 de junio de 2012

JULIAN BRUSCHTEIN: “Que el pueblo sea el constituyente”

Por Julián Bruschtein

Marcelo Koenig
“Cada proyecto de país tiene su correlato en una Constitución acorde”, aseguró a Página/12 Marcelo Köenig, dirigente de la Corriente Peronista Descamisados y uno de los organizadores del Movimiento por una Constitución Emancipadora, que se lanzará hoy en el teatro Margarita Xirgu. Junto a agrupaciones y partidos afines al kirchnerismo, promueven el debate en foros para acercarse a un “constitucionalismo popular como el que existe en Ecuador, Bolivia y Venezuela”, agregó Köenig. “La idea central es impulsar un debate para discutir una Constitución que dé cuenta del cambio de época que rige en el país y que comenzó en el 2003”, explicó el secretario general de la CTA, Hugo Yasky.

“Apuntamos a un constitucionalismo popular como pilar de esta idea, en el que el pueblo es el constituyente que discute la Constitución, y que no quede en manos de cuatro abogados”, explicó Köenig, director de la Escuela de Gobierno, sobre los fundamentos para constituir el movimiento. Más de cincuenta agrupamientos y partidos políticos encolumnados detrás del kirchnerismo convocan al acto que los reunirá a las 17 en el teatro del barrio de San Telmo. “Hay una etapa marcada por el discurso único del neoliberalismo que quedó impregnada en la última reforma constitucional por el Consenso de Washington y es lo que hay que cambiar”, dijo Yasky, apuntando hacia la última reforma, que se realizó en el ’94. En este caso, se dejará de lado una posible propuesta de re-reelección presidencial, que podría enrarecer la discusión.

La necesidad de comenzar a discutir la inserción de los logros y aciertos del modelo iniciado con la presidencia de Néstor Kirchner en el 2003 reunió a un nutrido grupo de organizaciones políticas y sociales detrás del proyecto. Además de la CTA y la Corriente Peronista Descamisados, el Movimiento Evita, el Partido Comunista, el Miles que conduce el dirigente social Luis D’Elía, el Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella y el Frente Grande integran el listado de convocantes a la discusión. Los intelectuales de Carta Abierta, el PSOL del diputado Carlos Heller, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero, el Frente Grande y el comedor Los Pibes se cruzan en el llamado al debate para una reforma de la Constitución.

“Cada etapa de transformación en el Siglo XX fue por su propio marco normativo”, destacó Gildo Onorato, dirigente del Movimiento Evita. “Por ejemplo, la resolución de la economía popular. Sobre ese sector hay que instalar soluciones concretas”, dijo. Por su parte, el dirigente de la CTA señaló que se estaba “transitando un proceso de cambio en el que el Estado es garante de las políticas distributivas e impulsa el crecimiento y desarrollo de áreas estratégicas como la educación, la salud, la recuperación del sistema de reparto y elevó a un rango superior a los derechos humanos, asentándolos como políticas de Estado”. El resguardo constitucional de los derechos adquiridos en los últimos años será el eje del debate.

“Creemos que en todo el país se debe discutir esta propuesta con foros en los que participe el pueblo en su conjunto. La Constitución tiene que reflejar el modelo de país que queremos”, destacó Köenig, anticipando la modalidad que tendrá el debate, emulando la forma de discusión con la que se conformó la ley de medios.

Fuente: Pagina12

lunes, 18 de junio de 2012

EDUARDO ALIVERTI: Golpes a la bartola

Por Eduardo Aliverti

Que la semana pasada haya empezado con las alarmas de pesificación generalizada y después avanzado con el lanzamiento de un megaplán de viviendas para sectores populares y medios es una muy buena fotografía del mapa político en su sentido más integral. Incluye cuanto se desee envolver en el paquete de la agenda publicada.

Los rumores de que se pasarían a pesos todos los contratos individuales, y hasta el pago de bonos, fueron una obscena operación de prensa que no resistía la menor consideración. De un párrafo relativamente confuso introducido en el proyecto de reforma del Código Civil, algunas mentes obsesionadas con la provocación de escándalos, o amenazas graves para la economía, extrajeron que se venía la noche para quienes tuvieran acreencias en dólares. “Cerebros” periodísticos, aclaremos, porque en rigor no hubo dirigencia opositora que actuara ni en el origen ni en la amplificación del operativo. El ministro de Justicia salió a aclarar los tantos y sanseacabó. No había margen para más, y ésa fue la culminación de una maniobra destinada a morir antes de implementar los primeros pasos. Apenas les quedó espacio para alguna de esas columnas de opinión que, cuando el pescado podrido se revela como tal, intentan licuar falaces intentonas hablando del “clima” vigente. Bajo ese ardid pudo leerse que el Gobierno introdujo de modo clandestino (sic) la modificación de dos artículo del Código Civil. Esto es simplemente maravilloso. Un proyecto ingresa al Congreso con letra explícita y el periodismo de la ultraoposición militante le adjudica carácter secreto, oculto, de espaldas a la ley, ilícito y siguen las acepciones del término “clandestino”. El periodista vuelve a recurrir a una figura que ya usó varias veces: ¿hace falta que metan los goles con la mano? ¿Tan poco les importa siquiera el papelón consigo mismos, de tanto apuro por taladrar? ¿A cuáles y cuántos “ciudadanos” y “gente” se refieren cuando citan la urgencia por hacerse de divisa extranjera? ¿Se sostiene que citen, textualmente, la existencia de una “fiebre” por el dólar? Qué impagable sería meterse en la cabeza de estos tipos cuando están a punto de tipear esas cosas. No se trata de los editores, que definen los títulos y las bajadas de las notas. No. Son los columnistas que, bien a solas con sus datos y su conciencia, resuelven construir un concepto. Los que editan son portavoces ya entregados o resignados a la orientación furibunda que determina la patronal. Y sus avisadores. Si se titula que “para el Banco Mundial, la Argentina crecerá menos”, en lugar de que por tanto seguirá creciendo, es entendible. Si la analista senior de una de esas consultoras de fama mundial que viven para ¿equivocarse? mundialmente, Moody’s, reconoce que le bajan la nota a Argentina sólo porque es Argentina (sic), no por las señales de su economía, también se entiende (ver Ambito Financiero, miércoles pasado, entrevista a Verónica Améndola). Con esa clase de alimento, los referentes del mañanero radiofónico y los escritores de zócalos televisivos, a quienes no les ingresa más originalidad que la pautada por los diarios, ya tienen de sobra. Pero los opinadores diríase que a secas, o “presentados” así al margen de que porten renombre mayor o menor, ¿no tienen mínimo prurito a la hora de inventar? ¿No les da para pegarles una vuelta a mentiras pornográficas? ¿No intentan guardarse vías de escape para cuando el mañana los señale como fabuladores, por haber escrito fantasías que pudieron disimular con mayor elevación retórica?

Cuando Cristina lanzó el plan de créditos hipotecarios, al cabo de ese comienzo de semana insuflado por las versiones de pesificación, cambió el eje y el punto fue llenar de sospechas la noticia. Recelos justificados, debe reconocerse, porque respecto de la vivienda el oficialismo ya boqueó, y muy mal, con aquello de los inquilinos que serían propietarios. Sin embargo, la cuestión no es (únicamente) ésa sino, otra vez, la capacidad del Gobierno –sea cual fuere la eficacia ejecutora de su anuncio– para desarmar la ofensiva propagandística en su contra. Aquí es necesario detenerse. Preguntar cuánto hay de reflejos oficiales y cuánto de una prensa comandante que, al gobernarse a sí misma sin base de fuerzas o individualidades extraperiodísticas, cae en repeticiones previsibles de aliento corto. Un marciano de pocas luces habría adivinado que, siendo los recursos previsionales el principal inyector de fondos para construir viviendas, seguiría inmediatamente la acusación de estar usando la plata de los jubilados. Así fue. Validos de una acordada de los supremos, titularon en bloque que la Corte le dio treinta días a la Anses para que informe cómo se emplea el dinero jubilatorio. Pero la solicitud judicial al Gobierno no tiene nada que ver con el lanzamiento del plan hipotecario, salvo que algún otro marciano pueda creer que la Corte empalma sus dictámenes a medida que el oficialismo procede. En este caso, vendría a ser que Cristina anunció la operatoria crediticia el martes y unas pocas horas después ya estaba reunida la Corte para advertirle que con la plata de los jubilados no se jode. No digan que no es asombroso por donde quiera vérselo. Por un lado, resultaría que entonces sí hay la Justicia independiente por cuya inexistencia se indignan unas cacerolas devaluadas y unos comunicadores más patéticos todavía. Como si fuera poco, esa Justicia que no existe acaba de cercar nuevamente a Boudou por el affaire Ciccone. ¿En qué quedamos? ¿Existe o no? Repárese en que, en esta oportunidad, ni hace falta retrucar en primer término la pelotudez bíblica de que la plata de los jubilados debe quedar en una cuenta intocable por los años de los años, como si el Estado no tuviera la responsabilidad de invertirla para asegurar su satisfacción y rédito. No. Esta vez alcanzaría con exhibir las inenarrables contradicciones de “la corpo”, con el solo señalamiento de sus disparates. Incurren en ellos, además de sus necesidades político-empresariales, porque de lo contrario sobraría lugar para meterse en lo que no les conviene. En el PRO termina de estallar una interna que va de dura a salvaje. Funcionarios de la Ciudad se enfrentaron con aspereza por el cierre del plazo para armar las listas, aunque el tema excede a esa razón burocrática. Gabriela Michetti vetó a Esteban Bullrich, el ministro de Educación, como presidente de la asamblea general del, digamos, partido. Bullrich se hartó y renunció, pero Michetti también está harta de Horacio Rodríguez Larreta, y viceversa, porque entre ambos juegan si la primera acepta ir de candidata a la provincia y si el segundo toleraría que no lo haga y le compita en Capital. Nada de este chiche de armonía es informado por los medios de la oposición, casi obsesionados por proteger la figura de Macri a como dé lugar, bien que equilibran entre eso y continuar midiendo a Daniel Scioli como gran esperanza blanca. La clausura del palco desde el que sacaron la foto al celular de José María Ottavis, vicepresidente de la Cámara baja bonaerense, cuando recibía un mensaje que en verdad lo alertaba sobre un presunto ofrecimiento de compra de votos; y una conjetura acerca de que se intentó cambiar de lugar a los periodistas parlamentarios, lo cual nunca se concretó, fueron otros de los apasionantes temas ensanchados. Como tampoco daba para mucho, reapareció la ola de inseguridad porteña mediante la mención a toda página de una “seguidilla de robos audaces”. Y hasta la sugerencia de que vivir en la capital colombiana tal vez sea más seguro que hacerlo entre Flores y Caballito. Impactante.

Lo significativo de este mapa mediático, mucho más que lo que revela puntualmente a través de cada episodio y su tratamiento, pasa por una renovada demostración: todos, invariablemente, continúan corriendo detrás del oficialismo. De lo que hace y de lo que deja de hacer. De los entusiasmos y de los enconos que despierta. Cuando ocurre algo así, y sin que suponga perder reflejos de pensamiento crítico sino todo lo contrario, cabe el sentido figurado de que no hay mucho más que hablar. Al no disponer en el equipo de jugadores sobresalientes que las conviertan en acción política concreta, las críticas y denuncias, del tenor que fueren, carecen de base ejecutiva y transformadora. Seguramente, y apartando las chicanas en torno de la clase social a que pertenecen o de su imposibilidad para articular dos frases seguidas, eso explica que los centenares o pocos miles de gentes impulsados a cacerolear un ratito no sean capaces de encontrar una consigna unificadora. Bien al revés de lo sucedido en 2008, cuando “el campo” amalgamaba, hoy no tienen argumentos. Sólo el odio. Corean inconsistencias cuya hondura es la misma que la de manifestarse a favor de la felicidad.

Algunos lo hacen con cacerolas. Y otros desde los medios.

Fuente: Pagina12

domingo, 17 de junio de 2012

LEONARDO BOFF: “Obama es un emperador negro”

Según Boff, el Hemisferio Sur demanda a los países centrales financiar la devastación causada por siglos de saqueo y advierte que el desarrollo sostenible del medio ambiente empieza por el combate a la pobreza y la desigualdad.


Por Darío Pignotti

Desde Río de Janeiro

El Norte y el Sur vuelven a chocar en Río. Ese es el saldo de los primeros días de negociaciones infructuosas entre los diplomáticos de más de 100 países que participan en la cumbre Río+20 e intentan elaborar un documento único sobre qué hacer con el planeta a la deriva. Hay dos tesis en pugna. La de implantar una “economía verde” al gusto de Estados Unidos y Europa, que se desentienden del costo ambiental causado durante más de un siglo de saquear florestas y mares, una formulación rechazada por el Sur, que demanda a los países centrales financiar la devastación causada y advierte que el desarrollo sostenible del medio ambiente empieza por el combate a la pobreza y la desigualdad.

El religioso brasileño Leonardo Boff lleva años reflexionando y elaborando ensayos sobre ecología desde una perspectiva en la que retoma los fundamentos de la Teología de la Liberación. Boff, uno de los intelectuales de referencia de parte de los miles de militantes que ayer debatían bajo el sol primoroso de Río sobre cómo salvar el planeta, dinamitó los fundamentos de la “economía verde” durante una entrevista con Página/12. Para Boff es “frustrante” que la ONU convoque a la Conferencia Río+20 para abordar a nivel mundial la idea de la economía verde. “Cuando hablamos de economía verde estamos hablando del último asalto del capitalismo a la naturaleza, al patrimonio de la humanidad”, señaló.

“Digo el último asalto porque el primero fue la explotación convencional de los recursos naturales, deforestando la Amazonia para que el agronegocio plante sus millones de hectáreas de soja o para que se derriben los árboles impunemente, ahora entramos en una fase peor que es convertir a la naturaleza en mercadería, se venden créditos de carbono, se convierte a la vida en commodities, la vida no puede ir al mercado.”

El debate sobre la “economía verde” es uno de los tres ejes escogidos por la ONU para la Conferencia sobre Desarrollo Sostenible Río+20, como parte de su propuesta de reconfigurar el aparato productivo mundial, apuntando hacia la reducción de combustibles fósiles y las prácticas ecológicamente sustentables de las multinacionales.

El economista indio Pavan Sukhdev, del Deutsche Bank, se encuentra en Río, donde ha reivindicado que la “economía verde engloba cuatro temas: bienestar, equidad social, riesgos ambientales y escasez ecológica”.

Para Boff ese tipo de argumentos está cargado de una retórica que “en el fondo solo buscan maximizar el lucro de las empresas...no es más que pintura verde, se quiere maquillar a un sistema productivo que desde la Eco ’92, hace 20 años, ha causado más degradación de la tierra y profundizado la brecha entre ricos y pobres”.

La suerte de la reunión ambientalista más importante del año se resolverá entre el jueves y viernes próximos cuando la presidenta Dilma Rousseff será la anfitriona de los mandatarios que desembarcarán en el predio ferial Riocentro, situado en Barra da Tijuca, uno de los barrios más caros de esta ciudad que se prepara para recibir el Mundial de Fútbol y las Olimpíadas.

En los primeros días de cabildeos en Riocentro uno de los temas dominantes fue la presencia de Barack Obama en la cumbre, dado que la Casa Blanca insinuó durante dos meses que no vendrá pero aún falta una confirmación oficial. “Obama dice que no viene por asuntos internos, por las elecciones donde busca ser reelegido, pero él no vendría en realidad porque se comporta como un emperador, es una especie de emperador negro que sólo se interesa por lo que ocurre en su imperio”, embiste Leonardo Boff.

“Si él (Obama) percibiera que la degradación de la Amazonia afecta directamente el clima en California claro que vendría a Río+20, o le ordenaría a Brasil lo que debe hacer sin sutilezas, o en última instancia mandaría ocuparla, siguiendo la ideología estadounidense que les hace pensar que son los guías de la humanidad.”

Para Boff, los países desarrollados se comportan con “mezquindad” ante la “degradación” del medio ambiente y no advierten que la tierra “puede estar caminando hacia una catástrofe” ecológica en la que “nadie saldrá indemne”. Una de sus preocupaciones centrales es el destino de la Amazonia, la mayor floresta tropical del mundo, objeto de la devastación del agronegocio brasileño. “No creo que Brasil pueda sentirse muy orgulloso de la situación que sufre desde hace décadas y hasta la actualidad; la Amazonia, aquello es el Far West, el Estado no está para aplicar la ley contra los que la deforestan y para proteger a los que quieren cuidarla”, dice el teólogo ecologista.

“Amazonia es una tierra sin ley, donde los terratenientes mandan a matar a los peones y a los miembros de organizaciones campesinas que defienden la producción en armonía con el medio ambiente, desde que fue asesinada la hermana (estadounidense) Dorothy Stang en 2005, nada cambió, se sigue asesinando”, machaca el ex sacerdote.

Ayer Río se mostraba como una ciudad partida. En el oeste carioca continuaban las actividades oficiales y los encuentros discretos entre diplomáticos dentro de la cumbre oficial Río+20, mientras en el Aterro do Flamengo, en el sur de la ciudad, la Cumbre de los Pueblos, convocada por el Foro Social Mundial, debatía fórmulas para enfrentar el capitalismo y hacerlo sin dañar el medio ambiente. En esa Babel alterglobal se mezclaban universitarios de Argentina, Francia y España, comunidades afrodescendientes de Brasil, indígenas colombianos y peruanos, y grupos defensores de los derechos humanos que, en un acto con la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, prometieron realizar un escrache a un represor esta semana.

Boff ve sin interés lo que pueda ocurrir en la cumbre oficial y se esperanza con la Cumbre de los Pueblos. “No podemos esperar mucho de lo que surja en los debates de los líderes mundiales en Río+20, necesitamos un nuevo relato que en lugar de buscar optimizar el lucro de la economía verde parta de la vida y de la tierra, que venga de abajo, de la agricultura familiar, de las comunidades indígenas, de la discusión de la sociedad.”

Fuente: Pagina12

viernes, 15 de junio de 2012

El asesino de Fuentealba, de paseo por el centro de Zapala

El policía Darío Poblete, condenado a prisión perpetua por el crimen del maestro neuquino en abril de 2007, fue visto y fotografiado en las calles de la ciudad donde debe cumplir la sentencia en una unidad de detención. El diputado provincial de Unión de los Neuquinos, Raúl Dobrusin, confirmó que presentará un pedido de informes al ministro de Coordinación, Educación y Justicia, Gabriel Gastaminza, para que "aclare esta situación, porque Poblete tiene que estar detenido cumpliendo su condena".

Poblete había sido condenado en 2008 como autor del disparo de un cartucho de gas lacrimógeno contra el docente Carlos Fuentealba durante un corte de ruta en el marco de una protesta gremial. Dobrusin afirmó que, no obstante el planteo que formulará al Ejecutivo provincial, "esperaría que no haga falta un pedido de informes y que sea el gobierno el que hable y aclare esta situación".

Fuente: Pagina12

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